La mayoría de errores de la edificación vienen dados por un proyecto defectuoso o poco definido, pero el proceso es mas complejo aún, empecemos pensando que la clave puede estar en la lucidez de quien encarga el proyecto, ¿sabe realmente lo que quiere?, ¿se lo imagina? Nuestra tarea como proyectistas es ir desgranando estas necesidades y anhelos, evitando lo superficial y yendo a la esencia, porque hasta que no tenemos un programa arquitectónico claro y definido no podemos seguir avanzando en un proyecto ejecutivo detallado, y si este proyecto no existe, antes de empezar la obra, las desviaciones de recursos y energías pueden ser cuantiosas, como perito de parte me ha tocado intervenir entre propietarios y constructores y el mayor problema ha sido siempre, no tener definido el proyecto y no haber hecho una contratación correcta, un mal trago que se puede evitar, para ahorrar de forma inteligente.